Agentes xilófagos en Cabra

Me preguntas si es verdad que otro loco lanza una invasión sobre ese pueblo, para convertir en serrín la sillería y el órgano del coro en su parroquia de la Asunción y Ángeles. Pues creo que esos agentes xilófagos son, dicho en cristiano, algo más pedestre: carcoma y termitas. Se vienen dando un buen atracón. Fuera, ¡vamos a inaugurar! Dentro, roe-roe, roe-roe… ¡Unnn!... ¡Qué madera más rica! ¡Nogal solera del siglo XVIII! Te contesto: Pues seguro que sí es verdad lo que me preguntas. No lo he visto, pero visto lo visto, por lo visto estaba previsto, ¡habrase visto!, debe de ser como lo has visto. Luego, en el montón de serrín, un coro nuevo con sillones estilo minimalista, y nos hemos gastado lo que no está en los escritos, y venga fotos al inaugurarlo. Es la desgracia que nos cae encima desde la Transición; la desgracia que le viene ocurriendo a nuestro patrimonio cultural en manos de estos culturetas de pacotilla, que se han tomado la Cultura por su azada y su piocha. ¡Qué te puedo decir!... Si lo sufrimos en España, en Andalucía, en Córdoba, ¡qué no va a ser en un pueblo! ¡Nuestros paisajes, mares, bosques!... ¡Y vengan coces a nuestro español para convertirlo en relinchos y rebuznos, y dejarlo cerril, hecho unos zorros y unas zorras y unos cerros (lenguaje inclusivo)! ¡Madre mía! ¡Es que no van a dejar coro ni órgano con cabeza! Lo que no consiguieron destruir invasiones, guerras, revoluciones en siglos, lo están consiguiendo en años toda esta chusma, esta caterva de doctoros y doctoras y doctores que no tiene esa iglesia, malandrines que llaman restaurar a machacar, triturar, borrar y barrer todo lo que husmean con sus hocicos de latiniparlos. Aquí en Córdoba, por ejemplo, perdimos nuestro palacio tardo romano, nuestro puente Romano, la Judería… ¿A cambio de qué? Pues a cambio de la ciudad convertida en cagadero y meadero de perros, y su Sierra, en estercolero de condones y de muebles. Menos mal que todavía no han presupuestado, por ejemplo, una nueva restauración de Las Meninas para ponerles pantalones vaqueros y rastas, y sustituir a Velázquez por uno de esos mamarrachos de Picasso. Pero no quiero dar ideas, porque por el camino que vamos todo se andará. Lo mismo con esa versión «actualizada» del Quijote. Debo confesarte que tiemblo cada vez que «lo público» mete su pezuña en la Cultura, porque como lo público no es de nadie… «aquí semo mu curtos, curtas, habemo un celebro mu curto», y por eso «el andalú jé un idioma» y «habemo venío a que el perzzoná sea curto, porque aggí habemo munncha curtura de la güena, ¡qué passa, pae!, ¡ole la grassia!, ¡qué jasse, mae, shossho!, ¡jarsa que no!».