¿La maldad se hereda? Esta es la pregunta que asaltó a Soraya Romero Hernández (Madrid, 1983) cuando lo primero que encontró sobre su bisabuelo paterno fue una sentencia por un delito de lesiones contra otra persona. Este fallo y su certificado de defunción a posteriori –fue fusilado por los falangistas al inicio de la guerra civil, aunque durante años el régimen franquista negó que hubiese sido ajusticiado- son los dos ingredientes que la escritora y periodista madrileña afincada en Suiza necesitó para tejer «Demasiado ayer» (Kailas).