La superficie disponible para alquilar un trastero en nuestro país ha crecido un 46 % en los dos últimos años, superando el millón y medio de metros cuadrados. Este fenómeno, que sitúa a España en el cuarto puesto a nivel europeo, responde a la creciente falta de espacio en los hogares, pero esconde una realidad económica que el economista Fernando Trías de Bes ha desgranado en el programa ‘Herrera en COPE’: no siempre es la opción más rentable. El incremento de la demanda ha disparado los precios y ha convertido los trasteros en una inversión muy atractiva. Es el caso de Luis, un particular que transformó un local de 500 metros cuadrados en 32 trasteros: “Observé que era una forma de tener una rentabilidad muy buena, una forma segura y, a la misma vez, sin tener grandes problemas de mantenimiento como las inversiones en inmuebles”. Este modelo de negocio, con un mantenimiento prácticamente cero y un riesgo diversificado en múltiples inquilinos, es mucho más sencillo de gestionar que el alquiler residencial. “Es mucho más fácil que no desalojar a alguien”, apunta Trías de Bes, quien señala que empresarios como Alberto han pasado de no tener ningún centro a tener casi veinte. Pese al auge, Fernando Trías de Bes lanza una advertencia clara a los consumidores en el programa de Alberto Herrera. “El precio de metro cuadrado de alquilar un trastero en Madrid o en Barcelona te sale igual o más caro que el metro de vivienda”, afirma el economista. Su consejo es tajante: “es mejor pillarte 3 o 4 metros, 5 metros más en casa [...] porque no es barato”. La razón de fondo es que el espacio ya es un bien escaso y su gestión económica es clave. El economista diferencia entre dos perfiles de usuarios. Por un lado, están quienes guardan objetos que sí tienen un uso, como la ropa de temporada o una bicicleta. Por otro, los que almacenan cosas “por si acaso”, un hábito que puede llevar a acumular indefinidamente, como ilustraba el propio Alberto Herrera con la anécdota de una bañera convertida en almacén en un piso compartido. Sin embargo, a veces guardar tiene recompensa. Trías de Bes relató el caso de una madre en Estados Unidos que guardó unos cómics en un trastero. Tras su fallecimiento, sus hijos encontraron allí el cómic número 1 de Superman, valorado en dos millones de dólares, lo que, según el economista, da “el argumento para” quienes guardan por si acaso. Este debate conecta con dos patrones de consumo contrapuestos. Trías de Bes recordó una frase de su abuela: “No me puedo permitir el lujo de comprar barato”. Esta idea representa a quienes compran productos caros pero duraderos, frente al modelo de “usar y tirar” de quienes prefieren adquirir artículos más económicos y renovarlos con frecuencia. Finalmente, tanto el economista como el presentador reflexionaron sobre el impacto de estos negocios en las ciudades. La sustitución de un comercio de barrio por un local automatizado supone una pérdida de tejido urbano y de “vida personal”, un empobrecimiento que se acelera con la implantación de máquinas y la inteligencia artificial en detrimento del contacto humano.