Agentes secretos que investigaron el 23-F sufrieron amenazas de compañeros: "Habrá que colocar explosivos en el coche de algún hijo de puta"

"Algún día se va a levantar la veda", le dijo un compañero al sargento del Ejército y miembro del Cesid Parra. Cuando estas palabras fueron pronunciadas, el servicio secreto antecesor del CNI pasaba por una enorme crispación en la primavera de 1981. El golpe de Estado fallido del 23-F y las revelaciones de la implicación de miembros del Cesid habían hecho temblar las estructuras de todo el servicio de inteligencia, donde el sector golpista que se veía descubierto trataba de imponer una ley del silencio a toda costa.