Jordi Martí, arquitecto: «Cuando las humedades no se reparan a tiempo, el coste se multiplica porque acaba afectando a la estructura»

La verdadera batalla de la vida adulta son las humedades. Así lo dice Jordi Martí, un arquitecto que comparte sus consejos de profesional en las redes sociales. Dedica uno de sus últimos vídeos a este problema tan generalizado. «Yo no sé por qué no se habla más de este tema, pero es que es una realidad, si eres adulto y tienes casa, casi seguro que tendrás que luchar contra las humedades», insiste. Afirma que el cuidado de las casas debe de ser constante. Si se dejara pasar una pequeña humedad o se pospusiera con un parche chapucero, las posibilidades de que el resultado sea grave son altas. Para saber arreglar las humedades de nuestra casa es necesario identificarlas. Lo primero es detectar de qué tipo son, es decir, cuál es el origen del agua que está manchando las paredes o techos de la vivienda. El arquitecto explcia los tres más comunes. Empieza por las humedades por capilaridad. Estas se parecen a un terron de azúcar bañado en café, que sin bañarse entero es capaz de absorber el líquido y superar la superficie de la taza. En este caso, la humedad surge del agua que el muro absorbe del suelo y sube en contra de la gravedad. «Pues lo mismo le puede pasar a los muros si no tienen una barrera impermeable. Si solo lo tapas con pintura o mortero, el agua buscará salir más arriba, o sea que no has solucionado nada». La solución definitiva es «inyectar resinas o mejorar el drenaje perimetral. Incluso a veces he visto cortar literalmente los muros para impermeabilizarlos». «No se deben confundir con las humedades de condensación», avisa el arquitecto. Este segundo tipo de humedades funciona «de la misma manera que si sacamos una botella de la nevera y que está fría, en la superficie de la botella condensa, queda agua». «Esto pasa lo mismo con una pared fría», que en ella se condensará la humedad en el ambiente hasta formar gotas en su superficie. «Eventualmente tendrás moho, o sea que no se vale solo con limpiarlo, sino que tienes que evitar que la pared esté tan fría, aislando normalmente, o reduces la humedad dentro de casa, ventilando más», recomienda. «Con las humedades de filtración no hay mucho que decir», confiesa. Y es que son las más sencillas de identificar porque surgen de una rotura localizada de una fuente de agua. «Algo se ha roto, por lo tanto, el agua se va filtrando, así que tocará repararlo». El arquitecto avisa de que su sencillez no quita que la reparación sea profesional y cuidada. Un remedio casero puede convertirla en un gran problema estructural. «No te limites a poner un poco de mortero o de silicona, pregúntate por qué se ha roto». Lo importante es no menospreciarlas, ya que pueden convertirse en una pesadilla de obra: «Recuerda que cuando las humedades no se reparan a tiempo, muchas veces el coste se multiplica porque acaba afectando a la estructura y sale mucho más caro».