Rafael Hernández es farmacéutico y se ha colado en la lista Forbes: "Cuando hay una enfermedad leve, vas a la farmacia; en los centros de salud hay mucha rotación y aquí el usuario coge más confianza"

La ‘Historia del Día’ de este jueves, de la mano de María José Navarro, ha puesto el foco en la figura de Rafael Hernández, un farmacéutico de Zafra (Badajoz) que se ha colado en la lista Forbes de los 50 boticarios más influyentes de nuestro país. Se trata del único representante de Extremadura, un hito que Hernández ha recibido con gran satisfacción: “Estoy muy muy orgulloso, porque somos la única farmacia que sale de Extremadura, con lo cual es un reconocimiento a la farmacia extremeña”. La tradición le viene de familia. Su padre también fue farmacéutico, por lo que Rafael Hernández y su hermano crecieron en una rebotica en Puebla de Sancho Pérez (Badajoz). Allí comenzó a ejercer hace 25 años, pero fue hace una década cuando compró la Farmacia Buzo, situada en la cercana localidad de Zafra. Este reconocimiento de Forbes pone en valor no solo su trabajo, sino también el de las farmacias que se encuentran en la España rural. El boticario insiste en que el mérito es compartido y un reconocimiento a la propia institución. “Realmente, hemos entrado en la revista Forbes por la farmacia, no por mí”, ha señalado Hernández, visiblemente agradecido con su gente. En este sentido, ha afirmado que el logro es mérito de “todo el equipo”, a quien ha dedicado un especial agradecimiento. El establecimiento no solo destaca por su influencia, sino también por su belleza, ya que en 2019 fue elegida como la farmacia más bonita de España. Su atractivo es tal que muchos visitantes entran solo para admirarla. “Entraba mucha gente y [...] salían y no habían comprado nada. Digo, seguro que han robado, y que básicamente entraban a ver la farmacia”, relata el farmacéutico como anécdota. Hernández ha aprovechado para reivindicar el papel del farmacéutico como primer punto de contacto para el paciente ante una dolencia leve. “Cuando hay una dolencia, un síntoma, una enfermedad muy leve, siempre vas a la farmacia a preguntarlo”, explica. En su opinión, este vínculo se basa en la proximidad y la confianza, un factor diferencial frente a la “muchísima rotación de personal” que se vive en centros de salud y hospitales. Esta estabilidad en el personal de las boticas es clave para construir una relación sólida. “El paciente, el usuario, coge mucha más confianza con el farmacéutico o con el personal de la farmacia”, subraya Hernández. Como ha apostillado María José Navarro, el farmacéutico es esa figura que nos conoce por nuestro nombre, sabe qué recetas tomamos y a la que acudimos en busca de consejo, convirtiendo la botica en un punto de encuentro fundamental en el día a día.