La Semana Santa de Sevilla de este año no sólo traerá modificaciones en las nóminas de jornadas como el Domingo de Ramos o el Miércoles Santo, o los adelantos horarios y cambios de recorrido de un buen número de cofradías, sino que mostrará también estampas únicas por las 'nuevas' sedes de hasta cuatro hermandades sevillanas. Son unos éxodos que se han visto forzados, en algunas casos, por la clausura de varias iglesias, lo que ha obligado a las corporaciones a buscar un templo alternativo en el que iniciar su estación de penitencia. En otros casos, la mudanza es consecuencia de las propias decisiones adoptadas por las juntas de gobierno y los cabildos generales de hermanos, como ha sucedido con los Javieres, que casi medio siglo después vuelve a su hogar fundacional: la iglesia del Sagrado Corazón. El anuncio del cierre de la parroquia de San Julián, que lleva a la Hiniesta a tener que buscar acomodo en el convento de Santa Isabel para celebrar allí el septenario a su dolorosa, es el último cambio en un año singular para las cofradías sevillanas. Los nazarenos azules del Domingo de Ramos tendrán que realizar su estación de penitencia a la Catedral saliendo desde la iglesia de Santa Marina, templo en el que ya residieron durante algunos años de la década de los 90 del siglo pasado, precisamente por otra obra de reforma en su iglesia. El 27 de marzo de 1994, hace ahora 32 años, el Cristo de la Buena Muerte y la Virgen de la Hiniesta procesionaron por última vez desde la calle San Luis, en una imagen que puntualmente se repitió cuando el paso de palio visitó este templo en octubre de 2015 en la salida extraordinaria que conmemoró sus 450 años fundacionales. La hermandad de las Cigarreras será la otra cofradía que se vea obligada a esta mudanza por la reforma que se acomete en su sede canónica. Al igual que el Jueves Santo de 2025, los titulares de la corporación del barrio de Los Remedios volverán a salir desde la iglesia de los Terceros, donde cuentan con una capilla en propiedad. La intención de la junta de gobierno es que esta sea la última estación de penitencia que realicen lejos de su capilla en la antigua fábrica de tabacos de Altadis, aunque todo dependerá de cómo avancen las obras de ampliación para las que ya cuenta con la licencia de Urbanismo y que cuyos detalles fueron presentados recientemente a los hermanos en el transcurso de un cabildo general. Todavía habrá dos cambios más de templos en esta Semana Santa, uno de ellos puntual y otro definitivo. Sólo para su salida del Domingo de Ramos se trasladarán los titulares de la Estrella a la parroquia de San Jacinto, donde desde hace algunos años celebran sus cultos. El 50 aniversario del estreno de su capilla ha sido la excusa para que la junta de gobierno recupere esta imagen que formó parte de la historia de la corporación trianera durante décadas y que se produjo por última vez en 1976, cuando se repitió la misma fórmula que se llevará a cabo ahora. De aquello quedan todavía fotografías en blanco y negro, como de la salida del Cristo de las Almas desde la iglesia del Sagrado Corazón antes de mudarse a Omnium Sanctorum. Este 2026, la hermandad de los Javieres rememorará aquel momento con su salida desde el templo de Jesús del Gran Poder, que se ha convertido en su sede canónica definitiva después de 49 años en la calle Feria. Las cuatro hermandades que cambiarán de templo convierten a la Semana Santa de 2026 en la edición con más éxodos desde 2006, cuando se repitió exactamente la misma cifra. Hace, por tanto, dos décadas que la iglesia del Salvador se mantenía cerrada al culto tras ser clausurada en las vísperas del Miércoles de Ceniza de la Cuaresma de 2003. Por ello, los dos cortejos del Amor iniciaban su estación de penitencia desde la Anunciación, donde compartían ubicación con la hermandad del Valle. La cofradía de Pasión, por su parte, hacía lo propio desde la iglesia de la Misericordia, después de la experiencia fallida de San Hermenegildo. Ambas regresaros a la Colegial en febrero de 2008, una vez que el templo fue debidamente restaurado por la Archidiócesis de Sevilla. Otras dos corporaciones tuvieron que estar aquella Semana Santa lejos de su hogar. Ocurrió el Lunes Santo con la Veracruz , que salió del convento de Santa Rosalía por las obras de reforma de su capilla del Dulce Nombre de Jesús, a la que pudo volver definitivamente el 29 de junio del año 2007. Fue también ese 2006 el segundo Jueves Santo en el que la Exaltación no pudo salir de la iglesia de Santa Catalina, clausurada por el mal estado en el que se encontraba. Era casi el inicio de un éxodo entre la parroquia de San Román (para recibir culto) y la iglesia de los Terceros (para la salida) que fue mucho más extenso de lo esperado, porque aquellos trabajos acabaron paralizados y faltos de financiación durante más de una década.