Alemania le da al hidrógeno azul estatus de interés público superior: el país que más apostó por el verde ahora abraza el que se hace con gas

Hace apenas un par de años, el ambiente en la política energética alemana era de pura euforia. La pequeña ciudad de Bremervörde (Baja Sajonia) acababa de estrenar la primera ruta de trenes operada únicamente con hidrógeno. Con un ahorro estimado de 4.000 toneladas de CO2 al año, el proyecto era el escaparate perfecto para el gran plan del Gobierno: fiar todo el peso de su descarbonización a la pureza del hidrógeno verde Sin embargo, el tiempo ha enfriado el entusiasmo y el panorama actual del hidrógeno en Alemania se enfrenta a la dura realidad económica. Las estaciones de repostaje para coches de hidrógeno languidecen; de hecho, H2 Mobility, el principal operador del país, anunció el cierre de varias de sus estaciones debido a la falta de demanda en vehículos de pasajeros y a los constantes cuellos de botella en el suministro. Este choque de bruces contra la realidad ha forzado un giro político drástico: Alemania, el país que más apostó por la pureza del hidrógeno verde, está modificando sus leyes para abrazar el hidrógeno "azul", aquel que se produce a partir de gas natural utilizando tecnologías de captura y almacenamiento de carbono (CCS). La urgencia cambia las reglas. Las fracciones de la coalición gubernamental (Unión y SPD) han acordado enmendar la Ley de Aceleración del Hidrógeno para que la producción de hidrógeno azul goce a partir de ahora del estatus de "interés público superior". Originalmente, esta normativa buscaba agilizar la burocracia únicamente para proyectos cien por cien renovables, pero el nuevo borrador amplía su ámbito de aplicación. Como señala la publicación especializada Tagesspiegel Background , este cambio equipara a nivel de permisos las instalaciones que extraen hidrógeno del gas fósil (capturando el CO2) con aquellas que utilizan energía eólica o solar. Este giro hacia el gas natural plantea una pregunta obvia para un país que acaba de atravesar una severa crisis energética: ¿de dónde saldrá la materia prima ahora que el grifo ruso está cerrado? La respuesta mira al norte . El gas del mar de Barents, de procedencia nórdica y noruega, se perfila como el salvavidas geopolítico ideal para alimentar esta nueva maquinaria de hidrógeno azul europeo, garantizando el suministro industrial sin recaer en la dependencia de Moscú. En Xataka El problema de las renovables es qué hacer cuando sobra energía. China cree tener la respuesta con una turbina única Un demoledor toque de atención. Este volantazo político no surge de la nada, sino que llega tras un demoledor informe del Tribunal de Cuentas Federal de Alemania (Bundesrechnungshof). Según este organismo supervisor , a pesar de los miles de millones de euros inyectados en subvenciones, el gobierno está incumpliendo flagrantemente los objetivos de su propia estrategia, ya que ni la oferta ni la demanda están creciendo según lo previsto. Kay Scheller, presidente del Tribunal, exigió públicamente un "baño de realidad", advirtiendo que, si no se asume que el hidrógeno verde no será competitivo en precio a corto plazo, las finanzas federales colapsarán bajo el peso de los subsidios. La transición energética, sencillamente, no puede esperar a que el hidrógeno verde sea técnica y económicamente viable a gran escala. El problema central es el coste . Mientras que el gas natural (incluyendo los derechos de emisión de CO2) se sitúa entre los 43 y 67 euros por megavatio hora (MWh), las previsiones para el hidrógeno importado en 2030 se disparan a una horquilla de entre 137 y 318 euros por MWh. Esta abismal diferencia de precios —que puede llegar a los 275 euros por MWh — hace inviable que las empresas asuman el cambio a corto plazo. Choque de trenes. El sector empresarial ha respirado aliviado. Tal y como explica otro artículo de Tagesspiegel Background , entidades clave como la Asociación Alemana de Industrias de Energía y Agua (BDEW) y la Cámara de Industria y Comercio (DIHK) llevaban tiempo exigiendo este paso pragmático. Argumentan que la transformación de la industria pesada no puede quedarse cruzada de brazos a la espera de que existan suficientes parques eólicos y solares para inundar el mercado de hidrógeno verde a precios asequibles. Por el contrario, las organizaciones medioambientales denuncian que este movimiento es un grave retroceso que no hará más que consolidar y perpetuar la dependencia de la mayor economía europea respecto a los combustibles fósiles. Para desatascar el sector, la ministra de Economía, Katherina Reiche, prometió hace unos meses simplificar los procedimientos "desde la base", reconociendo que los procesos actuales son demasiado lentos. La declaración de "interés público superior" funcionará como una vía rápida administrativa que abarcará no solo la producción, sino infraestructuras vitales como terminales de importación marítima y de Portadores Orgánicos Líquidos de Hidrógeno (LOHC). El riesgo del "elefante blanco" y el agujero fiscal . Pero la flexibilización legislativa podría no ser suficiente para tapar el enorme agujero financiero que se vislumbra. El portal especializado CleanTechnica profundiza advirtiendo del severo peligro de los "costes hundidos". Construir y presurizar tuberías sin clientes asegurados convierte una infraestructura teórica en un sumidero de gasto activo. El Tribunal de Cuentas respalda esta tesis y alerta de un grave problema de sincronización : Alemania ha planeado una enorme "red central" de tuberías de 9.040 kilómetros , pero se está construyendo para una demanda que hoy es un espejismo. Grandes proyectos siderúrgicos que iban a consumir 18 TWh anuales se tambalean; de los cuatro principales, uno ya se ha cancelado y el resto enfrenta plazos inciertos. El mecanismo de financiación de esta red se basa en que los futuros usuarios paguen peajes para devolver un préstamo estatal del banco de desarrollo KfW de hasta 24.000 millones de euros. Si la demanda no se materializa y las tuberías se quedan vacías, el mecanismo fracasará estrepitosamente, dejando a los contribuyentes alemanes expuestos a pérdidas superiores a los 18.000 millones de euros. El "Plan B" de la locomotora europea La utopía de una Alemania movida exclusivamente por moléculas verdes ha chocado de frente con la contabilidad del Estado y los plazos innegociables de la industria pesada. Ante el riesgo inminente de perder competitividad y generar una crisis fiscal, el gobierno se ha visto obligado a sacrificar la pureza de sus ambiciones ecológicas iniciales. El país ha comprendido que necesita un "Plan B" urgente. Aquel tren de Buxtehude que en 2022 prometía un futuro idílico impulsado solo por el viento y el sol, tendrá que compartir vía, al menos durante las próximas décadas, con el pragmatismo del gas natural. En esta encrucijada, el hidrógeno azul ha dejado de ser el "hermano sucio" e indeseable para coronarse como el salvavidas temporal indispensable de una de las grandes economías de europeas. Imagen | Freepik 1 y 2 Xataka | El futuro inmediato de Airbus pasaba por el avión de hidrógeno verde. Ya no es tan seguro - La noticia Alemania le da al hidrógeno azul estatus de interés público superior: el país que más apostó por el verde ahora abraza el que se hace con gas fue publicada originalmente en Xataka por Alba Otero .