La Unidad de Cirugía de Mama del Hospital Miguel Servet de Zaragoza, en colaboración con AMAC GEMA y la Asociación Española contra el Cáncer, ha puesto en marcha el proyecto 'Me voy a casa'. La iniciativa busca mejorar el posoperatorio de las pacientes con cáncer de mama sometidas a cirugías más agresivas, como la mastectomía o el vaciamiento de axila, que necesitan llevar drenajes durante un tiempo, en algunos casos hasta quince días. Tras recibir el alta, muchas pacientes optaban por quedarse en casa o improvisar con bandoleras y bolsos para llevar los drenajes. Para solucionarlo, la cirujana Isabel Gascón ideó y confeccionó en su casa un chaleco con bolsillos internos que ocultan los cables y las botellas de drenaje, contribuyendo a facilitarles el día a día. Este apoyo también tiene un gran impacto emocional. María José Rivas, presidenta de AMAC GEMA, explica que la situación afecta al autoestima de las pacientes: “Emocionalmente te afecta porque vas insegura, sientes miradas que a lo mejor ni existen”. Según Rivas, estas miradas, que sienten desde el diagnóstico, les hacen “sentir pena”. El chaleco, en cambio, les permite “ir más seguras y poder salir y no tener por qué quedarte encerrada en casa”. En el Hospital Miguel Servet se operan aproximadamente 330 casos de cáncer de mama al año. Afortunadamente, los avances en prevención y tratamientos han permitido reducir la necesidad de intervenciones quirúrgicas tan agresivas como las que se realizaban en el pasado. Rivas recuerda cómo eran las cosas hace 15 o 20 años: “Se utilizaba esta frase de ‘muerto el perro, se acabó la rabia’, incluso te quitaban los dos pechos para prevenir y te vaciaban la axila”. Con el tiempo, afortunadamente, las cirugías “son menos agresivas”.