En el 2017, tras el desastre de El Niño costero, el Perú tomó una decisión audaz: crear la Autoridad para la Reconstrucción con Cambios. Nació junto al Fondes y bajo un esquema excepcional que permitía algo poco común en nuestro Estado: rapidez y eficacia. Se trabajaba con expedientes técnicos y obra bajo modalidad ‘fast track’, contratos de gobierno a gobierno (G2G), estándares NEC y FIDIC, y un código especial que evitaba el largo tránsito por perfiles y estudios de preinversión. Era una respuesta extraordinaria frente a una emergencia extraordinaria.