El sector forestal y de la madera en Euskadi, que representa casi un 10% del empleo industrial y el 1,5% del PIB, se encuentra en un momento clave ante la tramitación de la nueva norma foral de Montes de Bizkaia. Oskar Azkarate, director general de Baskegur, la asociación profesional representativa del sector forestal madera vasco , ha analizado el texto, que ya ha sido aprobado en consejo de gobierno y está pendiente de su paso por las Juntas Generales. La normativa llega para regular una actividad fundamental en un territorio con una de las mayores densidades forestales de Europa, donde casi el 70% de la superficie es forestal y, en su mayoría, de titularidad privada. Para Azkarate, era necesario actualizar la regulación y, sobre todo, clarificar el reparto de competencias. "Durante los últimos años han salido nuevas normas de ordenación del territorio, regulaciones, hablo de planes generales muy ligados a los municipios, y yo creo que ahí sí que existe un poco el conflicto de quién es esa competencia", ha explicado. Según el director de Baskegur, este exceso de regulación, a menudo con una visión más urbanita y alejada de la realidad del sector, dificulta la actividad. El objetivo de la nueva norma foral es, por tanto, encontrar un equilibrio. Azkarate insiste en la importancia de la sostenibilidad en sus tres ejes: "el medioambiental, económico y el social". Aunque considera el pilar medioambiental como básico, advierte que "en los últimos años quizás igual se está priorizando en exceso", sin tener en cuenta los otros dos. Esto, afirma, es clave para que el sector "tenga futuro" y para proteger al propietario particular, figura mayoritaria en la estructura de la propiedad forestal vasca. El modelo vasco, según Azkarate, es un verdadero ejemplo de kilómetro 0 y economía circular. Baskegur representa a toda la cadena de valor, desde los propietarios hasta las empresas de bioenergía. Un dato clave lo confirma: "más del 70% de la madera que emplea la industria en Euskadi viene de Euskadi". Solo un 1 o 2% es de importación, y el resto procede de comunidades limítrofes. Esta cadena de valor incluye desde aserraderos, papeleras o fabricantes de embalaje hasta empresas de segunda transformación como carpinterías y constructores en madera, que se cuentan entre los más importantes del sur de Europa. Lejos de ser un sector anclado en el pasado, la madera tiene un futuro prometedor. "La madera va a ser uno de los materiales principales", asegura Azkarate, citando informes de la FAO que apuntan a las materias primas naturales y renovables como la base de la transición sostenible. En Euskadi, la certificación PFC garantiza que la madera proviene de bosques gestionados de manera sostenible. Para afrontar este futuro, el sector necesita savia nueva. "Vamos a necesitar talento joven", ha destacado Azkarate, explicando que la industria vive una auténtica revolución con la digitalización y el big data. El trabajo actual no tiene "absolutamente nada que ver con lo que era hace 20 o 30 años". Como ejemplo, los operarios ya utilizan aplicaciones móviles para cumplir con normativas europeas como la EUDR, demostrando la profunda transformación tecnológica que vive el sector forestal.