Los bosques de todo el mundo se están transformando silenciosamente, y no para mejor. Un análisis global de miles especies diferentes de árboles ha demostrado que los bosques se están volviendo más uniformes, dominados cada vez más por árboles de crecimiento rápido, mientras que las especies de crecimiento lento y longevas están desapareciendo. Son precisamente estas especies más lentas las que actúan como columna vertebral de los ecosistemas forestales, almacenando carbono, estabilizando los entornos y sustentando complejas redes de vida, especialmente en las regiones tropicales, donde la biodiversidad es mayor.