La presidenta del BCE defiende en el Parlamento Europeo su política monetaria y descarta recorte de tipos de interés a corto plazo La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, ha desmentido este miércoles algunos aspectos alrededor de la Inteligencia Artificial y Europa en un discurso en el Parlamento Europeo. “Los análisis que tenemos por el momento nos indican que la inversión masiva en esta tecnología impulsan mejoras de productividad, pero todavía hay consecuencias en términos de mercado laboral ni las temidas olas de despidos. Vamos a vigilar el mercado laboral en el futuro”, ha indicado la presidenta de la institución monetaria. En una comparecencia ante la Comisión de Asuntos Económicos de la Eurocámara, Lagarde ha incidido en que la “ola masiva de inversión” en Estados Unidos y China tiene su impacto en “inversiones significativas” en Europa. “Estamos empezando a ver resultados y datos que se pueden identificar. Europa no se está quedando atrás; Europa también está avanzando y beneficiándose de los aumentos de productividad, incluido el sector de las pymes, eso es lo que indican los datos y las encuestas”, ha recalcado. El secretario general de la OCDE, Mathias Cormann, ya informó hace un par de meses que el auge de la inversión en IA estaba impulsado el crecimiento mundial y generará beneficios a largo plazo. “Esperamos que el nivel de inversión en relación con la IA continúe aumentando durante algún tiempo. A medio y largo plazo prevemos un impacto beneficioso significativo en lo que respecta al crecimiento de la productividad gracias a la creciente difusión y adopción de la IA en toda la economía”, explicó el secretario general de la OCDE. La presidenta del BCE ha puntualizado que “aún no se ven consecuencias en el mercado laboral ni las temidas oleadas de despidos. Estaremos extremadamente atentos de aquí en adelante”. Lagarde ha subrayado esta vigilancia ya que “esta tecnología surgió hace tres años. La velocidad a la que se sustituyen entre sí y la velocidad a la que se actualizan no se había visto antes. Es una combinación de incertidumbre, shock para la economía y factor transformador —para bien o para mal— a una velocidad sencillamente increíble”. Defensa de su política monetaria Lagarde ha defendido delante de los europarlamentarios su política monetaria, asegurando que los “esfuerzos por reducir la inflación han sido eficaces. La inflación ha descendido de forma notable desde su máximo del 10,6% en octubre de 2022. Fluctuó en un rango estrecho en torno al 2% durante la segunda mitad del año pasado y se situó en el 1,7% en enero. La respuesta decidida de política monetaria del BCE desempeñó un papel crucial para devolver la inflación al objetivo”. Aunque la presidenta del BCE ha admitido que “aunque la inflación ha disminuido, las encuestas muestran que muchos ciudadanos siguen percibiendo que los precios aumentan más rápido de lo que indican los datos oficiales”. “Esta brecha entre la inflación medida y la percibida no es una mera curiosidad estadística, sino una constante histórica y global. Y tiene implicaciones para las decisiones económicas y para la confianza en las instituciones, una confianza que ayuda a anclar las expectativas de inflación. Por ello, el debate de hoy es oportuno y pertinente”, ha argumentado Lagarde, para posteriormente confirmar que no espera cambios de los tipos de interés a corto plazo. “Seguimos esperando que la inflación se estabilice en nuestro objetivo del 2 % a medio plazo. Por ello, decidimos mantener sin cambios los tres tipos de interés clave del BCE en nuestra reunión de política monetaria celebrada a principios de este mes”, ha indicado. La presidenta del BCE ha puntualizado que “las decisiones sobre los tipos de interés se basarán en la valoración de las perspectivas de inflación y de los riesgos que la rodean, a la luz de los datos económicos y financieros entrantes, así como de la dinámica de la inflación subyacente y de la fortaleza de la transmisión de la política monetaria. No nos comprometemos de antemano con una trayectoria específica de tipos de interés”. El sueldo de Lagarde: 595.000 euros Por otro lado, se ha hecho público que Christine Lagarde recibió un sueldo de 595.000 euros en 2025 como presidenta del BCE, además del pago de una residencia a la que tienen derecho los altos cargos de esta institución, según ha publicado Bloomberg. Su salario base ascendió a 492.204 euros —un 5,6 % más que el año anterior— según las cuentas anuales del BCE. A esta cantidad hay que añadir un 21% adicional —103.362 euros— en concepto de asignación por representación. El BCE también le paga un seguro médico, de jubilación y de accidentes, aunque no proporciona detalles específicos de estos seguros. Por otro lado, Lagarde recibe 142.680 euros como miembro del consejo de administración del Banco Internacional de Pagos.