Revelan el truco legal que lleva a la cárcel a quienes no pagan el taxi

La práctica del ‘simpa’ en los taxis se ha convertido en una preocupante moda. Así lo ha expuesto la periodista María José Navarro en la sección ‘A Ciegas’ del programa Herrera en COPE, conducido por Alberto Herrera. Navarro ha relatado el caso de un taxista de Madrid que, en una sola mañana, sufrió el impago de tres servicios distintos, una situación que, según testimonios de los propios conductores, es cada vez más frecuente en muchas ciudades de España. Para analizar este problema, el programa ha contado con la intervención de Marco Antonio Navarro, un abogado de taxistas en Zaragoza que conoce la situación de primera mano, ya que él mismo ejerció la profesión durante diez años por la noche, mientras estudiaba la carrera de Derecho. Navarro ha conseguido sentencias condenatorias e incluso penas de prisión para los infractores. El impago de una carrera de taxi, cuando la cuantía es inferior a 400 euros, se tramita como un delito leve de estafa. Según explica el abogado, la condena habitual en los juzgados de Zaragoza suele ser una pena de multa de uno a tres meses, a razón de seis euros diarios. Sin embargo, el verdadero giro legal llega con el impago de esta sanción. Navarro advierte de que, si no se abona la multa ni la responsabilidad civil (el coste de la carrera), "el juez tiene la potestad, y aquí en Zaragoza se hace, de convertir" la sanción económica en días de cárcel. Citando el artículo 53 del código penal, una multa de un mes se transforma en 15 días de privación de libertad. "Ha habido más de 10 personas que han ido al centro penitenciario de aquí de Zaragoza por no pagar una carrera de taxi", asegura. Para combatir esta práctica, el abogado considera fundamental el uso de cámaras de seguridad. En Zaragoza, más de 800 de los 1777 taxis ya las incorporan. Estos dispositivos tienen un doble efecto disuasorio, como ha comprobado que ocurría con las antiguas mamparas de seguridad, y además son clave para identificar a los autores y resolver los casos judicialmente. Más allá de la tecnología, Marco Antonio Navarro insiste en la importancia de interponer una denuncia siempre. "No es por el importe de la carrera, es por la sensación de impunidad y la falta de respeto hacia tu trabajo", afirma. Reconoce que puede dar pereza, pero es la única forma de que el delito se investigue, ya que solo actúa a instancia de parte. El objetivo es que los infractores no sientan que pueden salirse con la suya: "Es que se te están riendo en la cara". La picaresca de los impagos no ha disminuido ni siquiera con el uso de aplicaciones. María José Navarro ha apuntado que hay usuarios que solicitan un vehículo a través de la aplicación de taxi, con todos sus datos registrados, pero al llegar a su destino se niegan a pagar. El propio Marco Antonio Navarro ha relatado un caso reciente en el que ocho personas, repartidas en dos taxis tras una boda, se dieron a la fuga sin pagar, aunque ya han sido identificadas gracias a la llamada. La defensa del sector del taxi es una causa personal para Navarro, cuya familia está ligada al volante desde hace generaciones: su padre fue taxista 40 años y su abuelo fue taxista. Su propia experiencia, trabajando de noche para poder asistir a la facultad por la tarde, le otorga un conocimiento profundo de los retos a los que se enfrentan sus compañeros a diario.