Cuando el domingo por la tarde toda España estaba pendiente de la evolución del coronavirus, saltó una noticia que aparecerá en los libros de historia: Felipe VI comunicó que renunciará a la herencia de su padre y también le retira la asignación que hasta ahora recibía a cargo de los Presupuestos del Estado por las informaciones sobre supuestas cuentas opacas. Una información de 'The Telegraph', el sábado, señaló, además, que el actual jefe del Estado es el beneficiario de una de ellas.