Cáritas de Osma Soria alerta del auge de la pobreza laboral en Soria y la crisis de vivienda

Cáritas Diocesana de Osma Soria ha inaugurado el nuevo Centro Jubilar San Saturio, un espacio de día destinado a combatir la exclusión social en la provincia. El director de la entidad, Ricardo Martínez, ha lanzado una seria advertencia sobre la situación actual, afirmando que la precariedad laboral se ha convertido en la nueva normalidad y que la vivienda se erige como el principal motor de exclusión, afectando a miles de personas en Soria. Según los datos expuestos por Martínez, basados en el último informe FOESA, el empleo ha perdido su capacidad integradora en Soria. "La precariedad laboral se ha convertido en la nueva normalidad, afectando a más de la mitad de la población activa, alrededor de un 52 por 100", explicó el director. Esta situación se agrava con salarios medios por debajo de los 650 euros brutos mensuales, una cifra que sitúa a la provincia en la parte baja de la tabla salarial de Castilla y León. El análisis revela una relación directa entre la parcialidad y la pobreza, ya que más del 92 por 100 de quienes cobran menos de ese umbral tienen un contrato a tiempo parcial. A esta pobreza laboral se suma una profunda crisis de acceso a la vivienda. Martínez subrayó que "la vivienda es hoy el factor que está activamente reconfigurando nuestra estructura social, expulsando a 1 de cada 4 hogares de una vida digna". La situación es especialmente crítica para quienes viven de alquiler, ya que el 50 por 100 de la población soriana en este régimen se encuentra en riesgo de pobreza y exclusión social. El aislamiento es otra de las graves consecuencias, pues como advierte el informe, la ausencia de una red de relaciones es "la herida más profunda de todas". Para dar respuesta a esta compleja realidad, la Diócesis de Osma Soria ha promovido el Centro Jubilar San Saturio, cuya gestión ha encomendado a Cáritas. El proyecto, nacido del Jubileo de la Esperanza, busca ser "una respuesta necesaria y permanente", como señaló el administrador diocesano, Gabriel Ángel Rodríguez. El centro está diseñado para atender a perfiles muy diversos: personas con vivienda precaria, aislamiento comunitario, problemas de salud mental o adicciones, y brechas de integración por motivos culturales o digitales. Roberto Las Heras, miembro del equipo de Cáritas, detalló que el centro ofrecerá una atención integral. Entre los servicios se incluyen necesidades básicas como desayunos, duchas, aseo y lavandería, pero también un acompañamiento individualizado con un educador social, orientación en trámites administrativos, apoyo emocional y talleres para fomentar la autonomía, como gestión económica o cocina. El objetivo, según explicó, es ofrecer "un entorno seguro y acogedor donde las personas pueden iniciar procesos de vinculación y recuperación". La puesta en marcha del centro ha requerido una inversión de 75.735 euros para el acondicionamiento y equipamiento del local de 70 metros cuadrados, según explicó el ecónomo diocesano, Alberto Martín. El presupuesto anual para su funcionamiento ascenderá a 60.700 euros, destinados a cubrir el personal, las actividades y el mantenimiento. El centro, que dispone de despachos, baños, una sala polivalente y zona de lavandería, abrirá de lunes a viernes de 9:00 a 14:00 y de 16:00 a 19:00 horas. Ricardo Martínez admitió que es "complicado" estimar el número de usuarios, ya que muchos perfiles sufren aislamiento y deben querer acercarse voluntariamente. No obstante, aseguró que en Cáritas ya tienen "nombres y apellidos de personas que tenemos que derivar hasta aquí", al tiempo que subrayó que las puertas estarán "abiertas para todas las personas que quieran entrar". Gabriel Ángel Rodríguez añadió que es una "experiencia nueva" y que posiblemente haya que "variar cosas" sobre la marcha, destacando el papel clave de las parroquias como canal de derivación.