Un cable submarino entre China y Chile desató una tormenta diplomática con Estados Unidos. Lo que parece una obra de infraestructura es en realidad un pulso geopolítico por el control de Internet

Un proyecto que todavía está en fase de evaluación en Chile bastó para provocar sanciones personales desde Estados Unidos contra funcionarios del Gobierno. La posible conexión directa de fibra óptica con Hong Kong dejó al descubierto que los cables que sostienen Internet ya no son simples obras de ingeniería: son piezas estratégicas en la competencia entre potencias.