Vecinos del edificio okupa incendiado de A Coruña habían alertado de problemas: "Empezaron a crear su propia infraestructura de compraventa"

El incendio en un edificio okupado en la calle Pintor Germán Taibo, en el barrio de Os Mallos (A Coruña), ha reavivado la preocupación vecinal. Ocho personas de una misma familia que fueron realojadas pueden volver al inmueble este jueves, aunque el edificio ha quedado en un estado inhabitable. El fuego afectó a doce personas en total, de las cuales dos tuvieron que ser trasladadas al CHUAC con síntomas de intoxicación por humo. El suceso se originó sobre las 21:30h noche debido a la acumulación de enseres y un colchón en el portal. Las llamas se extendieron con rapidez por el hueco de la escalera, pero una acertada decisión de la policía, que pidió a los residentes que se confinaran en sus casas, evitó una tragedia mayor, ya que no se vieron afectados por el denso humo. El edificio, de tres plantas más ático, estaba en proceso de desalojo y semiabandonado, ya había sido objeto de frecuentes quejas. Anteriormente funcionó como una casa de citas y, tras la detención de sus responsables en 2024, fue ocupado ilegalmente. Según José Roble, secretario de la plataforma vecinal de Os Mallos-Vioño, en las últimas semanas se habían mudado allí personas procedentes del conflictivo inmueble del número 137 de la Ronda de Outeiro. José Roble ha explicado que, al ser desalojados de la Ronda de Outeiro, los ocupantes buscaron refugio en este edificio semiabandonado. Y estas personas se mudaron con sus enseres, sus conflictos y sus trapicheos. Roble detalla que llegaron a crear su propia "infraestructura de compraventa" con vigilantes en la calle "avisando por si pasaba la policía". En el momento del incendio, calcula que podría haber entre 15 y 20 personas en el interior. La situación ha provocado que la calle se convierta en una zona peligrosa, y esto afecta a residentes y comerciantes. "Puedes hablar con cualquier vecino, con cualquier negocio de los que hay ahí, muchos ya cerraron", lamenta Roble. Menciona el caso de una pizzería de una conocida marca que "se tuvo que ir porque estaban hasta las narices" y una tienda de tatuajes que "prepararon la tienda y ya no la abrieron". A esta tensión se suma la inseguridad, de la que culpan, en buena medida, a la gente conflictiva que habita en este tipo de inmuebles.  El portavoz vecinal relata un "atraco a una invidente" vendedora de la ONCE en la confluencia de la Avenida de Os Mallos con la Ronda de Outeiro. "Le dieron un empujón, la tiraron y escaparon con la maleta entera", denuncia. La entidad vecinal había dado la voz de alarma horas antes del suceso. Según relata Roble, la asociación trasladó al Ayuntamiento y a la Policía la situación en la calle Pintor Germán Taibo apenas unas horas antes de que se declarase el peligroso incendio, lo que evidencia que la conflictividad ya era conocida por las autoridades. La pasada noche fue especialmente complicada, con otros fuegos en la comarca. En Culleredo, una persona fue hospitalizada con quemaduras en las piernas por un incendio en un colchón. Además, un conato en la zona de lavandería de la residencia de mayores Sanitas, en Santo Tomás, obligó a evacuar a parte de los residentes y confinar en sus habitaciones a los de dos plantas. Otro fuego menor en la calle Villa de Negreira, causado por una tostadora, se sumó a las incidencias en las últimas horas