La odisea del Avant a Madrid: los retrasos se perpetúan en Toledo a la espera de un nuevo tren

La vuelta a la normalidad en la línea AVANT entre Toledo y Madrid no es una buena noticia para sus viajeros. Tras un inicio de año complicado, marcado por huelgas y el caos en Atocha, los usuarios denuncian que la situación habitual del servicio se define por los retrasos constantes y las incidencias de todo tipo, especialmente los lunes por la mañana. Según explican los afectados, los problemas se deben a que hay pocos trenes y están anticuados. Desde Renfe y Adif se vincula la solución a la llegada de nuevo material rodante, pero los pedidos acumulan demoras. Esta situación ha dejado a la red ferroviaria española algo “coja”, especialmente después de que se destinaran trenes nuevos a otras líneas como la que conecta con Asturias tras la apertura del puerto de Pajares. La esperanza de los viajeros toledanos reside en la asignación de un nuevo convoy. Fuentes cercanas a los usuarios indican que, tras la llegada de un tren nuevo a la línea de Valladolid a principios de año, se les comunicó que “el próximo sería para Toledo”. Por ello, confían en que la incorporación de trenes más modernos, o al menos menos antiguos, permita reducir significativamente el número de incidencias. La situación ha llegado a un punto en que los propios usuarios afirman que “la normalidad en Toledo son retrasos”. Los tiempos de espera varían desde los 5 o 10 minutos hasta los 30 o 40 minutos, lo que en ocasiones equivale a la duración completa del trayecto. A esto se suman otros problemas, como fallos en el aire acondicionado o incidentes con los maquinistas, que generan retrasos en cadena. El impacto para los viajeros es doble, ya que a los problemas del AVANT se une el mal funcionamiento de la red de Cercanías en Madrid, que también se encuentra en “momentos bajos”. Esto provoca que, en muchas ocasiones, los usuarios pierdan los trenes de enlace en Atocha, lo que se traduce en una pérdida de tiempo personal y en llegar tarde al trabajo.