Cuando el coworking gana la batalla al teletrabajo: "Enriquece mucho convivir con otros profesionales"

La pandemia aceleró la implantación del teletrabajo, pero una vez superada la emergencia, surgen nuevos modelos que buscan combinar flexibilidad y vida social. Este es el caso de Ángel Cabezuelo, un profesional del sector de los recursos humanos que ha compartido su historia con Pilar García de la Granja en 'Mediodía COPE' en el marco de la acción especial 'Cómo trabajamos en España'. Aunque Ángel tiene la opción de trabajar desde casa, elige cada día acudir a un espacio de coworking en Málaga como sede principal de su actividad. Para Cabezuelo, la principal ventaja de estos espacios compartidos es el enriquecimiento personal y profesional que supone el contacto diario con otros perfiles: "Convivo con muchos trabajadores de distintas nacionalidades, de distintos sitios de España, es una cosa que enriquece mucho", afirma. En su día a día coincide tanto con compañeros de otras multinacionales de consultoría como con profesionales independientes, creando un ambiente diverso y dinámico que rompe con el posible aislamiento del trabajo en remoto. Frente al debate sobre si el trabajo a distancia afecta al rendimiento, Cabezuelo tiene una opinión contundente: "Yo soy igual de productivo, y yo creo que la gente que es productiva da igual que esté teletrabajando a que esté en su oficina", asegura. En su opinión, la productividad va en la persona, no en el lugar desde donde se ejerce la actividad profesional, una idea que aplica tanto a su propio desempeño como a la gestión de los equipos con los que trabaja. A pesar de su firme defensa de la flexibilidad, también reconoce el valor de la presencialidad para la cohesión interna: "Es bueno, en más de una ocasión, combinarlo como nosotros hacemos, porque al hacer equipo dentro de una empresa también es importante que te vean la cara de vez en cuando con los compañeros", matiza durante su entrevista en 'Mediodía COPE'. Este modelo híbrido es precisamente el que aplica su empresa, que ha establecido el coworking 'La Aduana' como su sede oficial en Málaga, permitiendo a sus empleados combinar el trabajo en este espacio con días de teletrabajo y labores comerciales fuera de la oficina. La decisión de instalarse en la Costa del Sol no fue casual. Cordobés de nacimiento, Cabezuelo y su familia han mantenido una segunda residencia en Fuengirola durante 25 años, un vínculo que alimentó el deseo de un traslado definitivo: "Teníamos claro, tanto mi familia como yo, que íbamos a acabar viviendo aquí en Málaga", confiesa. Hace dos años, y tras varios intentos, surgió la oportunidad laboral que le permitió materializar ese sueño largamente anhelado. Hoy, tanto él como su mujer, que también ha encontrado trabajo en la ciudad, se sienten plenamente integrados y felices con el cambio: "Ahora mismo estamos encantados", declara con satisfacción. Su sentimiento es tan profundo que no duda en calificar su nueva vida, de forma rotunda, como una meta vital cumplida. El espacio que utiliza Ángel es uno de los muchos que han florecido en España, un reflejo de las nuevas demandas del mercado laboral. Gestionado por Miguel Céspedes y dos socios desde 2018, este coworking malagueño ha llegado a albergar a 150 profesionales de perfiles muy variados, incluyendo pequeñas y medianas empresas, profesionales independientes y nómadas digitales. Este auge responde a una tendencia clara: un 15 % de los trabajadores españoles ya utiliza alguna modalidad de trabajo a distancia y, según datos de Infojobs, casi la mitad se cambiaría de trabajo si le quitaran esas horas de teletrabajo, consolidando la flexibilidad como un factor clave en el presente y futuro del empleo.