Comprar la primera vivienda es uno de los pasos financieros más importantes en la vida de cualquier persona. Sin embargo, en el intento de acceder a una hipoteca, muchas familias recurren a una fórmula habitual para reforzar la solvencia ante el banco: que los padres o la pareja firmen junto al comprador en el préstamo. Lo que pocos saben es que esta práctica puede tener consecuencias fiscales inesperadas. La notaria María Cristina Clemente Buendía lanza un aviso claro: “Aquí Hacienda suele ver una donación encubierta”.