Navalmoralejo se reinventa tras el fuego con una ordenanza pionera para blindarse ante futuros incendios

Seis meses después del incendio que obligó a evacuar Navalmoralejo (Toledo), el paisaje ofrece una imagen de contrastes. Las lluvias de los últimos meses han devuelto el verde al suelo, pero la estampa de los árboles quemados, como almendros y encinas, sigue recordando la virulencia de las llamas. Mientras la naturaleza se abre paso, los vecinos se centran en las tareas de limpieza, especialmente en los olivares que sufrieron el desastre. Cuantificar el desastre en términos económicos es una tarea compleja. Aunque el Ayuntamiento ha valorado los daños en instalaciones municipales, no existe una cifra global para la masa forestal, ya que la compensación recae en los propietarios privados. La declaración de zona catastrófica ha permitido que algunos propietarios reciban indemnizaciones, pero muchos se han quedado fuera. Se trata de dueños de pequeñas parcelas de autoconsumo, heredadas y no declaradas como grandes fincas, que no han podido optar a las ayudas del ministerio. El propio Ayuntamiento de Navalmoralejo enfrenta sus propias dificultades financieras. El consistorio tuvo que adelantar fondos para reparaciones urgentes, como los cuadros eléctricos de los pozos de captación de agua potable y la reconstrucción del cementerio. "El ayuntamiento ha tenido que invertir para luego recibir, como suele pasar siempre", explica el alcalde, Juan Carlos Cabello. Esta situación ha generado un problema de liquidez, ya que parte de las ayudas pactadas con la Diputación aún no han llegado, obligando a considerar líneas de crédito para cubrir gastos de primera necesidad. Para evitar que una catástrofe similar se repita, el consistorio trabaja en una nueva herramienta: una ordenanza municipal de limpieza. La medida surge como respuesta a la experiencia vivida, cuando el fuego alcanzó los límites del pueblo. "La propia maleza llegaba a los patios o a las tapias de la casa", recuerda el regidor. El objetivo es crear una franja de seguridad sin vegetación alrededor del casco urbano para que actúe como cortafuegos natural. Esta nueva normativa, que será definida por técnicos, obligará a los propietarios a mantener limpias sus parcelas cercanas al pueblo. De este modo, Navalmoralejo no solo trabaja en recuperarse de las heridas del pasado, sino que implementa medidas preventivas para blindar su futuro y proteger a sus vecinos ante la creciente amenaza de los incendios forestales.