La soledad no deseada tiene horas especialmente difíciles. Para muchas personas mayores, el silencio pesa más cuando llega el momento de poner la mesa. En el caso de parte del colectivo LGTBIQ+, esa sensación arrastra además décadas de invisibilidad, miedo y ausencia de redes familiares. En Alicante, un nuevo espacio quiere responder precisamente a ese vacío cotidiano: el de comer o cenar sin compañía.