Que Carmen Lomana es pija es un hecho indiscutible que ella misma admite. Basta con ver su forma de vestir, de comportarse, los eventos a los que acude e incluso su voz para despejar cualquier duda. Que no tiene pelos en la lengua es otro hecho. Habla sin filtro, opina de todo y a veces la lía, con declaraciones que crean polémica, sobre todo cuando ofende a gente que no tiene su capacidad económica ni su nivel de vida.