La península de las ventanas encendidas

Una declaración de secreto oficial genera siempre una gran expectativa. Las teorías conspiranoicas, las sospechas oblicuas y todo ese afán esotérico que nutre la agitación populista. Pero los documentos clasificados del 23-F no sólo no han descubierto nada relevante sino que buena parte de su contenido ya estaba publicado desde hace muchos años en investigaciones académicas o periodísticas. Si quieres guardar un secreto en España escribe un libro, decía Azaña con esa amarga ironía suya de ilustrado devoto de causas –y de guerras– perdidas. Aun así seguirá habiendo un significativo número de españoles aferrados a sus realidades alternativas, empeñados en la existencia de una intriga ocultada por el Estado profundo para proteger a la monarquía. A los que vivimos aquellas... Ver Más