En la capital extremeña hay casas donde una pared entera se ha ido llenando, año tras año, con fotos hechas por los Patón. Por eso, cuando Vicente Patón Carrasco y Félix Patón Carrasco dicen que les quedan los últimos compases, no hablan solo de un negocio en la céntrica calle Romero Real (muy cerca del Templo de Diana). Hablan de una ciudad retratada por dentro a lo largo de 46 años, con millones de imágenes de bodas, comuniones e instantáneas del pasado. Hermanos, socios y compañeros de trabajo toda la vida, antes de enfocar ya sabían lo que era pelear cada jugada, porque también jugaron al fútbol, y esa constancia se les ha quedado en el oficio. Se despiden con “buenas sensaciones” y con una frase que lo resume todo: “Dejamos muchos amigos y me siento muy agradecido con toda la gente de Mérida porque llevamos bastante tiempo viviendo de la fotografía”.