'Las gotas de Dios'

Ya se puede ver en Apple la segunda temporada de la buenísima serie «Las gotas de Dios», sobre el vino, y aunque no le guste el mundo del caldo la disfrutará. La protagoniza Fleur Geffrier, en el papel de Camille Léger, una magnífica enóloga cuya padre ya fallecido, propietario de una colección de vinos, escribía una guía para expertos. Le acompaña el protagonista masculino Tomohisa Yamashita, en el papel de Issei Tomine, hermano de la anterior y también fabuloso enólogo, nacido de otra relación. La historia retoma la compleja relación entre ambos personajes, ahora unidos por la sangre y por el peso del legado de Alexandre Léger. Si la primera temporada giraba en torno a la competencia por la herencia del célebre enólogo, esta segunda etapa eleva la apuesta narrativa: Camille e Issei se embarcan en la búsqueda del origen del mejor vino del mundo, un misterio que ni siquiera su padre logró resolver, y que los hermanos solucionarán para meterse, de nuevo, en otro problema de evidente envergadura. La trama, que se desarrolla tres años después de los acontecimientos iniciales, abandona el esquema del duelo directo para adentrarse en un viaje que atraviesa continentes y siglos de historia, a través de los sabores y de las mil variaciones del vino. Aquí descubrimos que además del tinto y del blanco hay un vino naranja que es, permitan la broma, del gusto de Trump, el gran lobo naranja. La investigación los conduce a desenterrar rivalidades ocultas, secretos familiares y tensiones culturales que amplían el universo de la serie más allá del vino, explorando temas como la identidad, el sacrificio y la reconciliación siempre improbable entre distintos, aunque se haga dentro del territorio familiar. La segunda temporada, como la anterior, mantiene un carácter multicultural y multilingüe, combinando escenarios como Tokio y Francia, y reforzando el diálogo entre tradición y modernidad. La serie es una adaptación del manga japonés creado por Tadashi Agi y Shu Okimoto y su narrativa hace que los vinos funcionen, las catas, de metáforas sensoriales, así que en la serie el sexo pasa a un lugar distante ya que todo lo táctil se prueba en los vinos. La serie es más introspectiva que la anterior, manteniendo sin embargo un magnifico ritmo. Véanla.