Crítica de 'Los Miserables. El origen' (**): Un Jean Valjean bien explicado

La novela de Victor Hugo se ha amoldado al cine como el agua a su vasija, y ha sido serie, miniserie, película dramática, muda, dibujos animados, musical… Y ahora llega en versión reducida, pues el guionista y director solo se ocupa de la primera parte, del origen de Jean Valjean . De Éric Besnard , el director, se han podido ver aquí sus últimas películas, 'La primera escuela', 'Las cosas sencillas', 'Delicioso' o 'Pastel de pera con lavanda', y se sabe que es un cineasta con gusto visual y buen sentido narrativo. Aquí recoge los comienzos de la historia de Jean Valjean , el personaje principal de la novela, y narra su peripecia desde que sale de la prisión (lo que antecede, su arresto y sus años de cárcel se cuenta en 'flashback') lleno de resentimiento y odio al mundo, hasta que su encuentro con el obispo Myriel, un hombre lleno de bondad hacia el mundo que Valjean odia, obra un radical cambio en esa persona iracunda y vengativa, que pasa (en la novela, no en la película, pues se acaba antes) a ser protagonista de un sinfín de aventuras y melodramas. Como es natural, el director tiene tiempo para ahondar en las causas y efectos del origen del personaje, de mostrar esos movimientos convulsivos entre el bien y el mal que se producen en su interior, el de un hombre sencillo, paupérrimo y honrado al que la injusticia y la prisión convierten en un animal herido y peligroso. Es una obra que busca el detalle en su imagen, muy visual en sus exteriores y en los claroscuros de sus interiores, con una planificación ordenada y explícita y que se apoya con muy buen criterio en el soberbio plano corto de su protagonista, el excelente actor Grégory Gadebois , que hace un Jean Valjean rotundo de físico y muy poroso al transmitir todo su caudal de rencor y rabia. Bien planificada, bien estructurada, bien pegada al texto y bien interpretada, 'Los Miserables. El origen' es una película muy agradecida de ver y que tal vez oculte la pretensión de su director de continuar la historia donde la deja aquí y contar la del señor Madeleine, la de Fantine, Cosette y el malvado Javert…, lo cual la convertiría, aunque en cine, en una miniserie muy lustrosa.