Nos merecemos algo mejor

Tenemos prisa a cada momento, la extraña sensación de que se nos acaba el tiempo. ¿De qué? Nadie lo sabe. Siempre instalados en una última copa, un último bocado, un capítulo más. Estirando los minutos a costa de horas de sueño, de resaca o de olvidar lo que acabamos de ver. Queremos más y, a veces, lo que recibimos de tanto pedir solo nos frustra y nos mete más ansiedad en el cuerpo. Un círculo vicioso de insatisfacción. ¿De dónde sale ese empeño por seguir hasta el bostezo o la indigestión? Un buen final es el que te deja con ganas de más, no el que te invita a que apagues la televisión con burocracia mecánica una vez salen los créditos finales. En las series, un desenlace a la altura es algo que todavía cuesta. Se estiran las tramas, se desvirtúan los personajes, se vampiriza la esencia, el alma, de un guion perfecto por una bocanada más de aire, por ganar minutos, acumular visionados. Le pasó a 'Juego de tronos' , que se tomó con calma la vida y luego, en el último suspiro, metió la doble velocidad, la del dragón, para resolver todos los cabos sueltos. De tanto resolver con prisas lo hizo rápido y mal, y pasó lo que pasó, que un mal final sí lastra un buen trayecto. Poco aprendió HBO Max del tema. Precisamente 'Industry' ganó relevancia el año pasado gracias al fichaje de Kit Harington después de dos temporadas como algo marginal, de culto. Pero tras una tercera entrega redonda, perfecta, con un final a la altura, ha decidido regresar en esta cuarta entrega para pervertirse ya del todo. Ahora, resulta, que la han renovado para una quinta y última temporada. Quizás reculen, y se rediman, o terminen de apagar del todo a Yasmin y Harper. Un final debe ser un cierre digno o, al menos, servir como homenaje, como recuerdo entrañable de lo que al menos fue al principio. Para continuar algo que no lo merece, mejor inventar una secuela o esperar unos años y celebrar un reencuentro. Un desenlace no puede desmerecer a su protagonista. Tiene que ser simple o, al menos, honroso, del mismo modo que cerró los ojos por última vez Walter White en 'Breaking Bad'. Y puestos a subir el nivel, hacerlo como 'Los Soprano'. Un final sin final, con un fundido a negro y una pregunta en el aire. ¿Qué ha sido de Tony Soprano? No lo sabemos, igual que tampoco sabemos qué será de nosotros.