Feijóo ha dado sobradas muestras de no ser un político sagaz. Raro es el mes en el que no incurre en algún posicionamiento muy alejado de la perspicacia y astucia que ha de tener el líder de la oposición. Y no es un recién llegado. En abril cumplirá tres años al frente del PP. Pero se ve que no aprende. Este jueves volvió a meter la pata. Él solito. Sin que nadie le provocara. Solo un día después de devaluar la desclasificación de documentos relativos al Tejerazo, repentinamente vio la utilidad de estos papeles.