El barrio cacereño de El Perú: un viaje a los recuerdos de Tinín Acedo y sus entrañables negocios

En los años setenta Cáceres se acababa poco después de la Cruz de los Caídos. La avenida de Alemania, entonces el extrarradio, era un campo donde crecía la hierba de espaldas a la calle Argentina. Allí acudían los cacereños a ver pasar los trenes que llegaban a una capital donde tiempo después se levantaría el barrio del Perú. Tinín Acedo rememora aún los paseos con su abuelo, los convoys cargados de pasajeros, maletas y cajas cuando la estación estaba en Gil Cordero y la pequeña ciudad era una estampa castiza en la España de comienzos de los 70.