Las estimaciones iniciales cuantifican en 25 millones de euros las pérdidas económicas soportadas en las explotaciones agrícolas olivareras de Lucena a consecuencia del tren de borrascas. Unos cálculos que, previsiblemente, aumentarán al examinar con mayor precisión y referencias temporales estos efectos negativos y que tampoco computan los perjuicios derivados de las afecciones en la aceituna y su posterior conversión en un aceite de oliva lampante, sin obtener la calidad del producto virgen extra. Las lluvias y el viento persistentes desplazaron el fruto al suelo o provocaron deterioros irreversibles.