Bajo el telón de fondo de las tensiones generadas en el plano político estadounidense por los papeles de Epstein, la exsecretaria de Estado Hillary Clinton ha acusado este jueves a los republicanos de la comisión de Supervisión de la Cámara de Representantes de encubrir al presidente, Donald Trump, por su aparición en los archivos del delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein. "Si esta comisión se tomara en serio conocer la verdad sobre los crímenes de Epstein, no confiaría en corrillos de prensa para obtener respuestas de nuestro presidente actual sobre su participación; le preguntaría directamente bajo juramento sobre las decenas de miles de veces que aparece en los archivos de Epstein", ha señalado como parte de su testimonio tras ser citada a declarar este jueves. Clinton ha subrayado así que, en vez de cuestionar al inquilino de la Casa Blanca, se la ha llamado a testificar a ella "para distraer la atención de las acciones" del magnate republicano y encubrirlas a pesar de los "llamamientos legítimos" a que se pronuncie sobre el caso. "¿Qué se está reteniendo? ¿Quién está siendo protegido? ¿Y por qué este encubrimiento?", se ha cuestionado Clinton, quien ha difundido su testimonio en sus redes sociales poco antes de que se produzca a puerta cerrada: "La comisión, liderada por funcionarios electos con un compromiso de transparencia, (si quisiera llegar a la verdad) garantizaría la liberación completa de todos los archivos; que las redacciones de esos archivos protegieran a las víctimas y sobrevivientes, no a los hombres poderosos y aliados políticos", ha aseverado. En este sentido, Clinton ha afirmado que la comisión, en este hipotético caso, "llegaría al fondo de las informaciones que apuntan a que el Departamento de Justicia retuvo entrevistas del FBI en las que una superviviente acusa al presidente Trump de crímenes atroces", al tiempo que ha aventurado que se le exigiría a los fiscales de Florida y Nueva York que testificasen "sobre por qué le dieron a Epstein un trato favorable y eligieron no perseguir a otros que pudieran haber estado implicados", ha indicado, agregando a su vez que pediría testificar al secretario de Estado, Marco Rubio, y la fiscal general, Pam Bondi. Clinton ha defendido así que estas acciones están diseñadas "para proteger a un partido político y a un funcionario público en lugar de buscar la verdad y la justicia para que las víctimas y supervivientes, así como para el público, que también quiere llegar al fondo de este asunto". La que fuera candidata a la Presidencia de Estados Unidos allá por 2016 ha recordado, además, que la Administración Trump puso fin a la Oficina sobre trata de personas del Departamento de Estado y recortó en un 70% el personal dedicado a asuntos civiles y relaciones exteriores "que trabajaron tan duro para prevenir delitos de trata". "El informe anual sobre el tráfico, requerido por ley, se retrasó durante meses. El mensaje de la Administración Trump al pueblo estadounidense y al mundo no podría ser más claro: combatir la trata de personas ya no...