Valencia Basket maltrata a un Baskonia resacoso y bate su récord anotador en Euroliga (79-108)

Volver después del palo de la Copa y ver cómo iba cicatrizando la herida. Demostrar mentalidad para seguir hacia adelante, digiriendo el dolor, pero con la misma ambición mostrada desde septiembre. El inicio fue muy bueno, con defensa agresiva. Un 0-7 inicial que pronto compensó Baskonia, gracias al rebote ofensivo. Respondió bien Valencia Basket para coger un más ocho, 4-12, gracias a una buena suspensión de Reuvers a media distancia, quien poco después destrozó el aro tras una finta en el 6'75. El norteamericano no frena en su evolución. La máxima provocó el tiempo de Galbiati, tras un triple de Moore, 6-17, minuto 6. Un triple a la carrera de Puerto aún aumentó la distancia a doce, 10-22. La defensa permitía correr a los valencianos, jugar a su ritmo. Otro triple, de Key, 11-25, demasiado sencillo, algo que en el basket siempre es peligroso, cuando ocurre en el primer cuarto. Pero estaba suelto el conjunto valenciano y Reuvers, alimentado en dos continuaciones al aro, puso el 14-32, minuto 9. Más dieciocho. Más veintiuno con el  triplazo de Montero, 14-35. Todo iba rodado, la defensa lo provocaba, porque los taronja seguían serios atrás y Montero movía la fruta. La distancia se mantenía, aunque la efectividad bajó. Aún así, un Key que ha ido ganando confianza en los tiros abiertos que muchas veces le conceden los rivales, puso un más veintidós, 26-48, a cuatro del descanso. Un 47 por ciento en triples, unido a dominio del rebote. La receta que firmaría cada noche Pedro Martínez. El tercer triple de Montero puso el más 23, 28-51. El huracán de triples no dejaba de soplar. Costello, Montero... 31-62... 11 de 19 en triples, un 57 por ciento. Baskonia, entre la resaca y el aluvión, estaba grogui. 35-68, al descanso. Una tunda. Histórica, porque nunca nadie había anotado tanto en la primera mitad. Era de esperar una reacción, para no afear la celebración de la copa. Pero los valencianos salieron en alerta. Montero estaba mandón, imparable. Con 16 puntos, 6 rebotes y 5 asistencias se fue al banco a descansar tras la primera rotación del tercero cuarto. 26 de valoración. Exhibición. Era cuestión de pasar minutos y cerrar una victoria importante de cara a la pelea por una plaza en el top 6 de la competición. Un  tesoro. Además, con récord anotador del club en la competición, superando los 107  anotados contra Efes en 2004. Montero hizo el 108, para que quede para el recuerdo. Al final, paliza histórica, terapéutica, decimonovena victoria europea y a dormir segundos. Mejor no podía ser el proceso de cicatrización.