Viajar en familia puede ser una de las experiencias más enriquecedoras, pero también implica nuevos retos en materia de seguridad. Aeropuertos abarrotados, estaciones concurridas y destinos desconocidos pueden generar ansiedad, especialmente cuando se viaja con niños y adolescentes. La buena noticia es que, con planificación y comunicación adecuada, es posible reducir riesgos y disfrutar del viaje con mayor tranquilidad.