Pese a que el ingreso de extranjeros creció, no alcanzó para frenar la sangría: 2,3 millones de residentes cruzaron la frontera en el primer mes del año. Según el INDEC, la brecha negativa superó los 1,2 millones de visitantes, impulsada por un furor de viajes hacia Brasil y Chile. El avión sigue siendo el rey para quienes llegan, mientras que el transporte terrestre fue el aliado clave para la salida récord de argentinos al exterior.