Un joven fue detenido en Palma tras un incidente menor y pasó la noche en los calabozos. Por la mañana, cuando lo despertaron, los policías le entregaron un bocadillo para que desayunara, pero él hizo una mueca de disgusto: «Una cosa. Un bocata no me entra por las mañanas. ¿Podría ser un yogur con cereales?».