La bota y el pie

Me calcé hace unos meses las botas del servicio militar, son magníficas. Pero hacía unos 30 años o así que no me las ponía, y me sorprendí de que me vinieran estrechas. Era el pie, sin duda, que con el tiempo había cambiado de volumen. Esta simpleza argumental me ayuda a explicar lo que sucederá a partir de mañana en Sóller.