Pedro Sánchez ha desclasificado los documentos del 23-F «para saldar una deuda histórica con la ciudadanía» en realidad es una estrategia más para «tapar» sus gravísimos problemas. El intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 pretendía detener el proceso de transición democrática, frenar el desarrollo autonómico y revertir la situación política y social de inestabilidad que atravesaba el país y terminar con el terrorismo. El golpe fracasó principalmente por la falta de apoyo de la Corona, la negativa de la mayoría de las unidades militares a sumarse a la asonada y el discurso televisado del Rey Juan Carlos I, que ordenó mantener el orden constitucional. La afirmación de que el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el «sanchismo» están llevando a cabo un «golpe de estado a cámara lenta» es una narrativa política utilizada principalmente por amplios sectores de la oposición y ciertas plataformas críticas o columnistas no sometidos a la narrativa gubernamental, y que argumentan que se está socavando el estado de derecho y de separación de poderes. ¿Es Pedro Sánchez un neodictador? Si es así, ¿estamos impidiendo que se lleve a cabo este golpe ?