Llamamientos

Cabe imaginar perfectamente, en alguna reunión de periodistas, escritores y políticos, gente en general influyente y aún no demasiado achispados, el siguiente abstruso diálogo. Dice uno: «¿Y tú a qué te dedicas?». «Hago llamamientos. Un trabajo mal pagado y a tiempo parcial, pero alguien tiene que hacerlo», contesta otro. Iba a añadir «muy ufano», pero como aunque ahora muchos escritores suelen calificar su libro de llamada de atención sobre esto o aquello, y detrás de esa llamada siempre se percibe cierta alarma, ignoro si están realmente tan ufanos. Por una parte sí y por otra no, tal vez.