El espectáculo de ese “Consejo de la paz trucho” con la participación de cuanto autócrata y aspirante a lograrlo circula por el mundo, debería darles animo a alguno de los partícipes del círculo de allegados al presidente Milei para que deje de hacer esos viajes en los que es tratado como un cortesano por parte de alguien que cree actuar como emperador.