En el centro geográfico de Andalucía, donde las tierra blancas de albariza reflejan con nitidez la intensidad del sol andaluz, se gestan algunos de los vinos más singulares y prestigiosos del mundo: los de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles, un territorio en el que la uva Pedro Ximénez es la reina absoluta y el sistema de criaderas y soleras dicta el ritmo pausado del tiempo.