Sexta generación de ganaderos, Felipe Molina, al frente de Las Albaidas, resume su oficio como un legado que se sostiene con vocación: «yo sabía desde el principio que iba a ser ganadero». Su marco es Córdoba y su método, la trashumancia, entendida como una ‘coreografía’ anual entre dehesa y campiña que da identidad a la carne. Es en ese ir y venir donde la ganadería revela su sentido más profundo.