13 (+1)

El gran Ángel Nieto, una leyenda de nuestro deporte algo opacado por los recientes y enormes éxitos del deporte español, decía siempre que él había ganado «doce más uno» campeonatos mundiales, por la fatalidad que asociaba al número trece. En mi vida, en cambio, este número ha estado persistentemente ligado a una de serie de casualidades (a veces, parecían más que causales) que no puedo de ninguna forma vincular a la mala suerte. Más bien al contrario. Incluso fue un dorsal -temporal, eso sí- cuando aún jugaba a baloncesto.