Se remueven las aguas de la política catalana. En sentido contrario a la imagen de estabilidad que le gusta proyectar al president , Salvador Illa. Y es que los presupuestos para el año que viene ven la luz este viernes por parte del Govern sin tener atado el apoyo necesario de Esquerra Republicana, que en los últimos días ha endurecido sus posiciones. Todo parecía encarrilado hace unas semanas, el viento soplaba a favor. El acuerdo entre Oriol Junqueras y Pedro Sánchez para el nuevo modelo de financiación autonómica había sentado las bases para negociar las cuentas públicas en Cataluña y también en el Congreso. Ahora, ese ambiente se ha enrarecido. Bastante. Pero Illa, en una reunión del Consell este viernes, ha decidido impulsar el proyecto de presupuestos, marcado por un acuerdo previo para las cuentas por parte de los socialistas y de los comunes que incluye la prohibición de comprar vivienda de manera especulativa por parte de grandes propietarios en las denominadas zonas tensionadas. Illa cree que hay que lanzar ya las cuentas públicas porque considera que no se puede estar con un proyecto prorrogado y, además, sostiene que es una reclamación tanto empresarial como sindical. Por eso, durante estos días el presidente catalán, recién incorporado a la actividad pública tras su baja médica, hace llamadas constantes al diálogo y muestra su mano tendida a ERC para llegar a un acuerdo. El escenario que barajan en el Palau es que el Parlament pueda dar luz verde a los presupuestos en abril después de las vacaciones de Semana Santa. ¿Y si no hay acuerdo? Aquí se abriría un escenario muy complicado para Illa . Incluso algunas fuentes socialistas indican que esto podría presionar para una convocatoria electoral anticipada, pero desde el entorno más cercano al presidente se niega esa pantalla y se señala que están en la idea de que tiene que haber sí o sí presupuestos . Y es que en el Palau reflexionan que es muy difícil para ERC terminar diciendo que no a unas cuentas con un marcado carácter progresista. Durante estas horas, en el socialismo catalán hay sorpresa por el comportamiento de ERC, que está poniendo freno a los presupuestos cuando todo parecía encauzado. De hecho, en el PSC creían que para esta negociación el instrumento de canalización sería un acuerdo sobre el consorcio de inversiones, algo que ahora los republicanos ven insuficiente. Pero ERC se ha enrocado en que haya avances en el traspaso de la gestión del IRPF a la Generalitat, un aspecto al que pone frenos el Gobierno central. El asunto no se logró desatascar en la reunión que mantuvieron el viernes anterior el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder de ERC, Oriol Junqueras. Desde entonces, ERC ha subido la intensidad del pulso, como señaló Junqueras este fin de semana tras la reunión: “Las declaraciones tienen que ir acompañadas de gestos y de decisiones. Y estos gestos todavía no han llegado y no tenemos ninguna garantía de que acaben llegando”. Asimismo, en este circo de varias pistas en el que se mueve la política española se da también un factor determinante: la responsable de Hacienda, María Jesús Montero , saldrá pronto del Ejecutivo para ser la candidata del PSOE en las elecciones andaluzas, algo que no facilita una debate ahora sobre la gestión de este impuesto. Fuentes del Gobierno central indican: “Ellos tienen un planteamiento en IRPF que no compartimos desde hace mucho tiempo. No hemos llegado a un acuerdo, tenemos un enfoque distinto . Se nos escapa por qué ahora dicen que no apoyan los presupuestos de Illa”. Según el Ejecutivo, “hay caminos transitables, pero no le gustan a Esquerra porque quieren una modificación de la LOFCA (Ley Orgánica de Financiación de las Comunidades Autónomas)”. “Hemos dicho que no. Se podría ir por la cogestión de agencias tributarias, pero esa vía no la ven”, trasladan las fuentes. En este difícil mosaico, en el que se necesitan todas las teselas, también se complica el desatasco de los presupuestos generales. Junts evidenció de nuevo este jueves la distancia con Moncloa tumbando el decreto con el escudo social, mientras que el frente abierto por ERC por el IRPF dificulta las cuentas también en la Cámara Baja. El Gobierno insiste en que quiere presentarlas en este primer trimestre del año, antes de que Montero salte a Andalucía cuando Juanma Moreno convoque los comicios, que podrían celebrarse el 14 de junio. De nuevo, la sombra de las elecciones sobrevuela los dos escenarios. En el caso de Madrid, Sánchez ha repetido que no piensa adelantar los comicios si no consigue sacar los presupuestos, poniendo la mirada en julio del año que viene. Illa insiste en que no contempla otro escenario que el de la aprobación de las cuentas. Y rechazan en el Palau que pueda ser un aviso a Sánchez sobre los pasos a dar si no hay cuentas: “Los dos van de la mano”. Junqueras también quiere alejar el escenario de las elecciones y recomendó a Illa no adelantar los comicios: “No escale conflictos que no puede ganar”. Pero, a la vez, dejó claro que no le va a dejar ganar en este pulso: “He aguantado cuatro años de prisión, ¿creen que no aguantaré cuatro semanas de presión?”.