Las últimas seis jornadas ligueras nos han presentado al Real Murcia como un equipo en decadencia. Desinflada la ‘burbuja Colunga’, el equipo ha vuelto a dar los mismos síntomas preocupantes que llevaron a Joseba Etxeberria a la trituradora grana. No solo no se gana -se han firmado dos puntos de los últimos 18-, es que el centro del campo está cada vez más cuestionado, es que los grandes fichajes del verano han pasado al centro de la diana de los aficionados y es que el efecto del mercado invernal ha sido nulo. Encima, el equipo que Goiria contruyó para «atacar, atacar y atacar», se ha convertido en un equipo que ve cómo pasan los noventa minutos de cada partido y no es capaz de tirar a puerta. Ni el gol de Jorquera en el derbi maquilla unos números lamentables en ataque, con solo un tanto en los últimos cinco encuentros y con solo 23 en lo que va de campaña, estadísticas ofensivas más propias de un equipo en descenso que de uno que tiene como objetivo el play off.