Es una realidad en nuestras aulas

Los centros de educación especial han cambiado. Y lo han hecho de forma profunda. En los últimos años, en la mayoría de nuestros centros, el perfil del alumnado con discapacidad intelectual ha evolucionado hacia situaciones de mayor complejidad y mayores necesidades de apoyo, especialmente en el ámbito de la salud. Hoy no hablamos únicamente de intervención pedagógica especializada; hablamos también de cuidados de salud continuos, supervisión médica diaria y atención a situaciones clínicas que requieren formación específica.