El Celta enviará hoy a sus padrinos para retar en duelo a Aston Villa u Olympique de Lyon. Palabras mayores; sueños gigantes para un equipo que entrará en el bombo borracho de felicidad y dispuesto a desafiar a cualquiera. Los vigueses certificaron su presencia en octavos de final tras vencer otra vez a un PAOK al que han amargado la temporada. Un gol de Williot a la hora de juego confirmó la superioridad de los vigueses sobre un equipo griego que llegó a Vigo con el objetivo de mantenerse con vida todo el tiempo que fuese posible para alimentar dudas en el bando céltico. Si a través de lo futbolístico no podían, tal vez tuviesen alguna opción en el plano mental. Todo pasaba por sostenerse en pie hasta el último tramo de la eliminatoria, pero el Celta no se lo consintió. La entrada de Miguel Román en el descanso resultó providencial porque aclaró las ideas del conjunto vigués y Williot dobló el brazo del PAOK para desatar la fiesta en Balaídos donde se celebraba que habrá un mañana, un nuevo sorteo, otra eliminatoria...esa esperanza que ahora mismo se extiende descontrolada hasta invadirlo todo.