«El coste de trabajar con hipótesis erróneas se vio agravado por deficiencias en nuestra propia ejecución operativa». Con esta frase el CEO de Stellantis, Antonio Filosa, trató de explicar en una carta enviada a los trabajadores de Balaídos y del resto de plantas el histórico batacazo en las cuentas del gigante automovilístico el pasado año.