El por momentos exagerado caudal del río Ulla puso en una situación extremadamente delicada durante las últimas semanas a los pescadores de lamprea, tanto a los que la capturan largando sus nasas butrón desde embarcación, en aguas de Pontecesures, como a los pocos titulares de las pesqueiras romanas que habían podido trabajar en sus sillares de piedra.